Igual que en el post anterior era temprano, muy temprano, esta vez era tarde, muy tarde.
A eso de las 3:15 de la madrugada, sentí cómo la puerta se abría sigilosamente, con pequeños pasos. Mis ojos, que no se habían acostumbrado a la penumbra aún, no atinaban a ver nada.¿Quién me mandaría a mí acostarme viendo una película de terror?, ahora seguro que había invocado a la bestia..Como cuando dices "Beetle Juice" muchas veces... ¡Igual era Beetle Juice!. En ese caso, tendría que pedirle un autógrafo.
Pero, ¿y si era Freddy Krueger?... Dios, si era Freddy Krueger, no sé si estaría preparada para ello. O tal vez sí. Había tenido muchas pesadillas por su culpa desde bien pequeña, pero un buen día me dije: "Miriam, puedes luchar contra él o dejar que te atormente cada noche". Cogí el camino difícil pero efectivo. Me enfrenté a él en todas y cada una de las pesadillas, hasta que un día, se cansó de que una niña pequeña le diese palizas a lo "Kung Fu Panda", con piruetas y saltos voladores incluídos, y no apareció más.
En su lugar, empezaron a aparecer los zombies... ¿Y si era un zombie?, y peor, ¿y si era un zombie de esos súper-inteligentes y mega-hiper-rápidos de Resident Evil?. Entonces, estaba perdida.
Agarré lo primero que tenía a mano: la almohada, y le di un almohadazo.
Lo siguiente que sentí fue un "¡¡guauuuu!!" largo y dolorido. ¡¡Ay Dios!!, Cuky.
Encendí la luz corriendo, mientras el niño grande se arremolinaba otra vez entre las sábanas y me decía.. "Apaga la luz..." con voz somnolienta.
El zombie era Cuky. Bueno, no había zombie. Sólo era Cuky, y tenía un ojillo lloroso y el otro entrecerrado, mirándome con cara de asesino.
-...Lo siento...
-¡...Me acabas de meter la esquina de la almohada en el ojo!-Se quejó.
-Si no hubieses entrado sigilosamente como un fantasma, no me habría asustado. ¿Qué haces vestido de negro y con el pasamontañas?. -Ahí ya me temí lo peor.
-Nos vamos.
-¿A dónde?, son las 3 y 15 de la mañana y hace frío ¬¬'-El niño grande, se quejó de nuevo..."La luuuuuuuuuuuuuuuuuzzz..."
-Al asalto. Tenemos que asaltar.-Dijo mientras seguía frotándose el ojo dolorido.
-¿Y tiene que ser ahora?.
-Sí, ya lo tengo todo preparado.- De la bolsa que tenía a sus espaldas, con el símbolo del dólar, sacó un libro: "Asaltos para principiantes"...-En este libro vienen todas las claves. Los asaltos es mejor hacerlos de noche, vestidos de negro y con zapatillas con suela de goma.
-¿Y no pone ese libro que hay que respetar también las horas de sueño?.
-No, vamos.
Y, no me digáis por qué, le hice caso. Seguramente porque ya me había desvelado y no tenía nada mejor que hacer. Si salía bien, teníamos el asalto perfecto, y si salía mal... Si salía mal sería otra experiencia más.
Me puse la ropa reglamentaria de asaltadora, las zapatillas con suela de goma, (que había comprado Cuky ese mismo día y me quedaban justas), y nos fuimos sin meter ruido.
De igual forma, llegamos a casa de Pilar,(del blog "Postres Originales"), la asaltada de este mes y nos pusimos a husmear, como buenos chorizos, su cocina.
O eso pensaba yo, porque cuando me di la vuelta para informar de mis pesquisas al chef, ya no estaba en la cocina. Me puse a buscarlo por toda la casa como una loca. Si nos descubrían, estábamos perdidos.
Lo encontré revolviendo papeles y mirando fotos en el salón. Tanto libro, tanto libro. ¡Estaba haciendo más ruido que cuando no leía el dichoso libro!, que ya era de por sí escandaloso.
Total, que me fuí a por las gafas mientras Cuky bajaba sigiloso las escaleras, y ahí estaba, la perrita de Pilar haciendo guardia en el salón... Suerte que llevaba conmigo las galletas de tentempié de Cuky.
Cuando llegué abajo, gloriosa con receta en mano, Cuky estaba esperando por sus gafas y sus galletas. Com tenía hambre y ya eran las 6 de la mañana, (sí, no me preguntéis qué hicimos en más de dos horas porque yo creo que me robaron tiempo), paramos a desayunar en una confitería. El resultado fue llevar a Cuky a casa en volandas de nuevo, porque se había quedado dormido encima de medio croissant.
De igual forma, llegamos a casa de Pilar,(del blog "Postres Originales"), la asaltada de este mes y nos pusimos a husmear, como buenos chorizos, su cocina.
O eso pensaba yo, porque cuando me di la vuelta para informar de mis pesquisas al chef, ya no estaba en la cocina. Me puse a buscarlo por toda la casa como una loca. Si nos descubrían, estábamos perdidos.
Lo encontré revolviendo papeles y mirando fotos en el salón. Tanto libro, tanto libro. ¡Estaba haciendo más ruido que cuando no leía el dichoso libro!, que ya era de por sí escandaloso.
-¡Mira!.-Dijo el chef mientras movía la colita y me enseñaba una foto de las que había encontrado.
-¡Anda!, tienen una perrita, y qué mona es. Pero venga, vamos ¬¬
-Se ve que viaja mucho. Mira, aquí debe de estar en Madrid.
-.....¿Madrid?....Eso no es Madrid.
-¿Qué te hace pensar que sabes más que yo de geografía?.
-Que está el mar detrás.-Ahí no tenía réplica.-Ya tengo la receta. VAMOS.-Lo cogí por la bolsa del dólar y lo llevé en volandas hasta la puerta.
-¡¡Porras!!.-
-¿Y ahora qué... ¬¬?.
-Me dejé las gafas en el salón.
-¿Qué gafas?, no usas gafas.
-Hoy sí. Le daba un toque más interesante al asalto. -(Ay Dios...).
Cuando llegué abajo, gloriosa con receta en mano, Cuky estaba esperando por sus gafas y sus galletas. Com tenía hambre y ya eran las 6 de la mañana, (sí, no me preguntéis qué hicimos en más de dos horas porque yo creo que me robaron tiempo), paramos a desayunar en una confitería. El resultado fue llevar a Cuky a casa en volandas de nuevo, porque se había quedado dormido encima de medio croissant.