martes, 4 de octubre de 2016

"The master-recipe" (La receta maestra)

Era tarde cuando me levanté a por un poco de agua en la cocina y me sorprendí encontrando a Cuky en el salón tan solo iluminado por la simple luz de una lamparilla mientras con una pata garabateaba en su bloc de recetas y con la otra se llevaba un trozo de lo que parecía ser una tarta....Espera,¿una tarta?...Si no habíamos hecho ninguna ese día...Ni esa semana...

Sin interrumpirle, me dirigí a la cocina, a ver si descubría el origen de aquella tarta misteriosa de la que no conocía su existencia. Yo por lo menos, no la había horneado y el chef se había pasado toda la semana conmigo, así que, era una cosa bien curiosa. ¿La habría comprado el niño-grande a la salida del trabajo y no me había dado cuenta?. En ese caso, ya me había quedado sin tarta. Lo más seguro es que se la hubiesen zampado él y Cuky mano a mano según la abrieron al llegar a casa. Pero aún así, me picaba la curiosidad.


En la cocina tan sólo encontré un plato con migas, (raaarrrooo, raaarrroooo....), como me temía. Pero no fue lo único que encontré.

Escudriñando un poco más el terreno, como si de un asalto se tratase, encontré no sólo más migas por el suelo, si no el horno todavía caliente, restos de ingredientes esparcidos por aquí y por allá y una pila de cacharros en el fregadero....Aquí se había cocido algo y yo no me había enterado. El chef había usado uno de los trucos que le enseñó su querida amiga la pantera rosa para pasar desapercibido y hornear algo suculento mientras los demás dormíamos. Un crimen en toda regla.  Con premeditación, alevosía y nocturnidad. Y después del crimen, se lo había comido todo para no dejar pruebas...Pero como es un vago redomado, no valdría para criminal, le delatarían las huellas del escenario. De eso me iba a encargar yo ahora. Vaya que sí. Iba a ponerlo a limpiar estropajo y lejía en mano hasta que lo dejase todo como los chorros del oro. No sin antes preguntarle de qué era la tarta...Porque una tarta, es una tarta y a mí me seguía picando la curiosidad por saber de qué se trataba.



Cuando volví al salón, el chef seguía ensimismado en su cuaderno pero, sin tarta en la mano. Claro, debería haber supuesto ya que ese trozo no le duraría más de 2 minutos.
Me acerqué sigilosa a ver qué estaba escribiendo y le descubrí con un montón de migas en los bigotes y la mano y la pluma con la que escribía entafarradas de algo que parecía...¿chocolate?.
¡¡Una tarta de chocolate!!...¡Ay...!...Si hubiese podido probar al menos un trocito...uno pequeño, ya dormiría feliz. Se me habían pasado hasta las ganas de beber agua.

-¿Qué haces?.-Le pregunté.

-Estoy escribiendo.-Me dijo sin levantar el hocico de su hoja. Había acabado de escribir y parecía satisfecho con el resultado, así que, insistí un poco más.
-¿Y qué escribes?.
-Una cosa.- Menuda conversación de vesugos...
-...¿Qué cosa...?.- Se me estaba acabando ya la paciencia y ahora, me apetecía chocolate.
-Estoy escribiendo una receta "maestra".- Y se le iluminaron los ojillos. Y ahí, con el pijama azulito por el que enseñaba el pompón-rabete, y su gorrito pompón de dormir, nos pusimos a ultimar los detalles de una tarta que parecía prometer y prometió MUUUUCHO Y MÁS!. Una tarta espectacular, una "receta maestra" con el sello del chef.



Receta del chef Cuky

~Ingredientes para los bizcochos: (3 moldes de 18 cm):

~250 grs. de azúcar moreno

~100 grs. de azúcar blanco
~300 grs. de harina de trigo
~4 huevos L
~250 ml. de aceite de oliva suave
~125-150 grs. de piña en lata (con un poquito de jugo)
~2 plátanos grandes y maduros (unos 250 grs.)
~1 cucharadita de canela
~1/2 cucharadita de jengibre en polvo
~1/2 sobre de levadura química (tipo royal)
~200 grs. de nueces picadas
~Una pizca de sal



~Ingredientes para la buttercream de chocolate blanco y la decoración:

~300 grs. de chocolate blanco
~300 grs. de mantequilla sin sal
~300 grs. de azúcar glass
~4 cucharadas de leche
~Colorante alimenticio rosa o del color que más os guste
~Un poco más de chocolate para cubrir por encima a modo de decoración
~Chuches y chocolates varios. Nosotros usamos M&M rosas, bolitas de galleta, barquillos de chocolate y gominolas de nube.







Preparación de los bizcochos:


~Precalentamos el horno a 170º sin ventilador (o 160º con él), calor arriba y abajo. Preparamos nuestro molde con la base forrada de papel vegetal (es importante que la base sea desmontable, ya que, será más fácil sacar nuestro bizcocho intacto), y espolvoreado con spray anti-adherente.

~Batimos los huevos y los azúcares unos 5 minutos, hasta que la mezcla quede cremosa y esponjosa y adquiera un color blanquecino.

~A continuación, añadimos el aceite poco a poco, a velocidad media y sin dejar de batir.

~Por otro lado, machacamos los platanitos con un tenedor y picamos bien la piña y los añadimos a la mezcla, batiendo de nuevo a velocidad media un par de minutos más.

~Ahora, tenemos que mezclar los ingredientes secos, para ello: tamizamos la harina y le añadimos la levura, las especias y la sal, revolvemos bien y añadimos en dos veces a nuestra mezcla de ingredientes húmedos, batiendo con unas varillas manuales o una cuchara, sin añadirle mucho aire, tan sólo para que la mezcla quede homogénea.

~Por último, añadimos las nueces troceadas con movimientos envolventes.

~Vertemos nuestra mezcla en los 3 moldes, (o separamos 3 partes iguales si solo tenemos una, guardando las otras dos bien tapadas con papel film en la nevera hasta su horneado), y llevamos al horno, a la misma temperatura, durante unos 22-25 minutos (el tiempo variará dependiente del horno pero, a partir de los 22 minutos deberíamos estar atentos). El bizcocho estará listo cuando al pinchar con un palillo éste salga limpio.

~Sacamos el molde y dejamos enfriar sobre una rejilla 10 minutos antes de desmoldar, y dejar de nuevo sobre una rejilla hasta que enfríe por completo. Cuando se haya enfriado, envolvemos nuestro bizcocho con papel film y dejamos reposar medio día o de un día para otro, para que se asiente la miga, (no es necesario guardar en la nevera, aunque la miga os quedaría más compacta). Repetimos el mismo procedimiento con las otras dos partes de masa que teníamos reservadas en la nevera.




Preparación de la buttercream y montaje de la tarta:

Buttercream:

~Derretimos el chocolate al microondas con mucho cuidado de que no se queme y dejamos templar.

~Batimos bien la mantequilla para que sea más manejable y vamos añadiendo el azúcar glass poco a poco, sin dejar de batir. Seguimos batiendo un buen rato hasta que consigamos una textura homogénea, si nos cuesta batir, añadiremos ahora las cucharadas de leche.

~Añadimos el chocolate templado poco a poco, sin dejar de batir. Tendremos que conseguir una textura de helado, firme pero suave, ideal para rellenar y cubrir nuestra tarta. 


Montaje:

~Pondremos la misma cantidad en cada piso de bizcocho, para que nos quede un corte homogéneo y cuando coloquemos el último, cubriremos con mucho cuidado dando la capa "sella-migas" antes de llevar a la nevera 1 hora.
Damos una segunda y si os gusta, una tercera capa de buttercream a nuestra tarta, (nosotros, que somos unos golosos, solemos dar 3), dejando una media hora de reposo en la nevera por lo menos.

~Por último, fundimos más chocolate y decoramos por encima con el mismo y con todas las chuches que queramos.






Valoración del chef: Sólo tengo muchos guaus que dar a esta tarta...Me voy a por otro trozo, ¡¡¡gruuuf!!.



Igual os sorprende el título en inglés pero, es un juego de palabras que hemos querido meter y que hace referencia a la canción "The masterplan", de Oasis. Canción que al chef y a mí nos encanta y que le inspiró en la madrugada para incluir las mejoras de esta receta que ha pasado a ser una de nuestras favoritas sin duda, y que se lleva, como habéis podido ver, muchos, pero que muchos guaus.


De esta segunda tarta sí di buena cuenta. Aunque el chef se arrepintió de no haberme dado a probar de la primera, me aseguró que esta nos había salido mil veces mejor (gracias a los cambios que le añadió de madrugada mientras la zampaba entera con el único fin altruista de mejorarla, claro).

Es una tarta jugosa y súper rica. De esas que te puedes zampar a cualquier hora...Incluso de madrugada. Tanto nos gustó, que nos la comimos casi caliente... Y de no ser porque somos buena gente (y buen perruno), no le habríamos dejado nada al niño-grande...Pero qué le vamos a hacer, somos demasiado majos. Así que, le dejamos el trozo más pequeño.




Esperamos que paséis una muy, muy feliz semana, y que si podéis, la mejoréis probando un trocito de esta tarta a la que os invitamos, té en mano.

¡Sed felices y comed tartas maestras! =)

¡Abrazo de osete relleno de tarta!