martes, 28 de abril de 2015

¿Es un bizcocho o una nube?

Uno de estos días que hizo bueno por la tierrina,(de los pocos que hace bueno), el chef tenía ganas de impregnarse los pelillos blancos y marroncetes de vitamina D, y qué mejor que aprovechar y pillar unos rayos de sol.
Toalla, sombrilla, gafas, varias botellas de agua y algún sudoku en mano, nos fuimos a un pradín cercano. Cuky iba más ligero porque a él le gusta "reborcicarse" bien en la hierba, sentirla fresquita y quedarse panza arriba tomando el sol, como los gatinos, pero con menos mala leche.
Yo, sin embargo, que tolero poco-nada el sol, me escondo siempre debajo de una sombrilla para no acabar como el cangrejo Sebastián. 
El cielo estaba tan bonito y nos sentíamos tan "japis" que nos pusimos a buscar formas en las nubecitas:na flor, una cesta, un perro (cómo no), varias caras y un ser extraño que dejaba bastante a la imaginación después, Cuky se hizo la pregunta de rigor, y no era "¿a qué huelen las nubes?", si no más bien: "¿A qué sabrán las nubes?". 
Ahí ya vi que se le había encendido esa bombilla que se le suele encender muy a menudo en su cabecita peluda. Eso, sumado a que empezaba a hacer rasca y el sol había desaparecido, (de hecho, creo que empezaba a chispear), nos cogimos los bártulos (yo cogí los bártulos), y nos fuimos para hablar de la idea que había tenido el chef.
Algo rico se traía entre manos.



Me duché, guardé las cosas, nos preparé unos tés y, para entonces, aún oía a Cuky hurgar entre los cacharros allá a lo lejos.¿Qué estaría buscando?. Lo supe pronto cuando apareció con un molde nuevo y reluciente que llevábamos mucho tiempo esperando tener y que se nos había olvidado (no sé cómo), en el fondo de la cajita de los cacharros.
Un molde perfecto de angel food cake.
Una maravilla. Y la respuesta que andaba buscando Cuky a su pregunta de "a qué saben las nubes". 

Nos pusimos a hornearlo en seguida, aunque con las manos pelín temblorosas, esperando hacer todos los pasos bien y poder catar el bizcocho pronto.
No tardamos mucho en hacerlo, aunque la espera sí se nos hizo larga para que enfriase. Tan larga se le hizo a Cuky, que tuve que ejercer de vigilante, espátula en mano, para que no sucumbiese a la tentación de arrancar pedacitos del angel food que aún enfriaba boca abajo sobre la rejilla. 
Y no fue tarea fácil. Cada vez que me daba la vuelta o agachaba la cabeza para seguir leyendo mi libro, pillaba a Cuky caminando de puntillas como la pantera rosa en dirección al bizcocho. La última vez, juró que sólo quería olerlo. Pero fueron unas cuantas veces.

Antes de probarlo, cuando aún faltaban unos minutos, llamaron a la puerta. Cuando volví, me esperaba lo peor. Encontrar el molde vacío y las pruebas del delito en forma de migas en los morrinos de Cuky. Pero no fue así.
Cuando llegué a la cocina, el peludín me estaba esperando con cara sonriente, enseñando los pocos dientecillos que le quedan, y un par de platos encima de la mesa.
Me senté y me acerco uno, con unas cuantas fresas acompañando el trozo del angel food.
Cuando dimos el primero mordisco, supimos a qué saben las nubes.
~Angel Food Cake~

Receta del libro "El Rincón de Bea":


Ingredientes para un molde de 25 cm*:

~12 claras de huevo XL (nosotros usamos L)
~400 grs. de azúcar glass
~125 grs. de harina
~2 cucharaditas de extracto de vainilla
~Una pizca de sal
~1 cucharadita de levadura química (tipo royal)*


*Nota: Además, nosotros no lo añadimos pero la receta incluye 1 cucharadita de cremor tártaro que ayuda a estabilizar las claras cuando las montamos. En su lugar, nosotros usamos levadura química en la misma proporción.
Preparación:

~Precalentamos el horno a 170º.

 ~Por un lado, tamizamos el azúcar.

~Por otro, batimos las claras con varillas a velocidad media-suave* (si tenéis cremor tártaro y vais a usarlo, este es el momento de añadirlo). Batimos hasta que se halla disuelto por completo.

~Seguimos batiendo hasta que se formen picos suaves. Sin dejar de batir, añadimos el azúcar tamizado a cucharadas. Es importante este paso, ya que el azúcar debe ir añadiéndose poco a poco. Lo ideal, como dice Bea, es añadir cada cucharada de 15 en 15 segundos. Veremos que entre cada adición, el azúcar se habrá incorporado completamente antes de añadir la siguiente cucharada. Cuando hallamos añadido la última, las claras tendrán un aspecto brillante y deberán estar bien firmes.

~Añadimos ahora el extracto y batimos de nuevo hasta que se incorpore.

~Tamizamos la harina y, si habéis usado levadura como nosotros, añadid la cucharadita a la harina*. Incorporamos una cucharada de la harina a nuestras claras, batiendo sin parar. Seguimos añadiendo cucharadas de harina poco a poco, sin dejar de batir. Ahora las claras tendrán un aspecto más esponjoso.

~Vertemos la mezcla en el molde asegurándonos de que la masa quede bien repartida por el mismo. Podéis darle unos pequeños golpecitos sobre la encimera para que se asiente.

~Llevamos al horno a la misma temperatura unos 45-50 minutos, sacamos e inmediatamente le damos la vuelta sobre la encimera, donde quedará enfriando boca abajo casi por completo, (al menos una hora). 

~Pasado este tiempo, pasamos una espátula por los bordes del molde y por la base para despegarlo con mucho cuidado. Dejaremos enfriar sobre una rejilla por completo, si resistís y no lo devoráis antes.
Valoración del chef: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Guaaaaauuuu, guauuuu!!!!!!!!!!!!!

Valoración final del chef: (Tuvimos que cambiar la escala porque el chef pedía un 10 a gritos, un 8 le sabía a poco aunque fuese el máximo. Así que, aquí tenéis una escala de 1 a 10 guaus): 10 ¡¡¡GUAUS!!!. (Era de esperar...).
No penséis que nos lo zampamos todo entero nosotros solitos. Esta vez, el culpable de que no quedasen ni las migas no fue el chef, sino el niño-grande que llegó al poco de que empezásemos a comer nuestros trocitos. Se sirvió uno y el resto ya es historia. El mismo día ya no quedaba bizcochito.

Ahora Cuky, ha salido de la obsesión platanil que le había entrado con el "banana bread" y ha entrado en la obsesión bizcocho-nube, como llama ahora a su bizcocho favorito, el angel food cake, y anda horneándolo cada poco. Siempre encuentra una excusa para hacer alguno, como el anuncio del marisco de las Navidades: 

"¿Que no has ido al mercado?, ¡angel food!, ¿Que tienes invitados?, ¡Angel food!, los niños encantados, nananana...".

No rima, pero a él le encanta. Y al niño-grande más.
Esperemos que, al menos, le de por variar de receta porque nos van a acabar saliendo las claras y el azúcar por las orejas... 
Ahora, andan los dos peleándose por cada trozo. Cuando queda el último, aquello es un duelo a muerte.

Los que habéis probado ya este tipo de bizcocho, lo entenderéis, es amor al primer mordisco, y los que no...¡¡¡¿A qué estáis esperando?!!! (esta pregunta tan efusiva fue cosa del chef, que lo tengo aquí zampándose otro trozo del 8º bizcocho).
Os lo recomendamos muy, mucho.


....Creo que voy a acabar escondiendo el molde....


¡¡Besote de osete relleno de angel food!!
Sed buenos, felices y comed muchos bizcochos-nube.

Peace, Love & Music.