jueves, 22 de enero de 2015

Y para después de las fiestas...

Hoy no voy a aburriros con un post hiper kilométrico sobre cómo Cuky se cortó con una cuchara de plástico, o cómo se manchó misteriosamente de tinta cuando estaba escribiendo a lápiz... El peluchín sigue más sosaina que una peli de cine mudo, así que, esta vez me tocó de nuevo cocinar a mí.

Si después de las fiestas veis que ese michelín polvoronero no se va, o la barriguilla sidrera no baja, o lo que te sale por las orejas, ya no es cera, es turrón: La receta que hoy os traigo es ideal para darte un caprichín dulce sin sentirte de la misma forma que te sientes cuando pisas a un peludito sin querer...O sin sentir que defraudas a esas máquinas del gimnasio que ibas ya a presentar a tus padres porque estabas empezando a mantener una relación más o menos estable.

A parte de que Chuchi sigue en modo huelga, en plan foquita repanchingada en la orilla de la playa, los postres light le ponen de mala leche.
Todo lo sano le pone de mala leche.
Las verduras, las frutas, todo lo verde y saludable en general. Los piensitos de color naranja y amarillo, (de zanahoria y maíz, claro, los de carne y pollo no los encontrarás por ahí tirados), que aparta con el hocico y que deja cuidadosamente alrededor del comedero, por si a otro le apetece un piscolabis.
De todas formas, tenía que intentarlo, a ver si colaba.
Pero no.
Este chef canino tiene el olfato igual que el oído, ultra-hiper-mega-desarrollado. A poco que me acerqué por el pasillo en dirección a su madriguera de hibernación, ya tenía la respuesta preparada. Me miró sin levantar la cabeza del cojín y me dijo:


-¿No irás a darme eso, no?.
-¿Qué le pasa?.
-Es sano. Huele a sano. 
-¿Y cómo huele lo sano.
-Pues sano, ¿cómo quieres que huela?. 
-....Tonto, tú sólo pruébalo.


Nada, no hay "tu tía", según se lo acerqué, me hizo lo mismo que hace cuando le acerco una manzana, arrugar el focico y mirarme de reojo, como diciéndome, "¿piensas que soy tonto?, ya vi la carne que tenéis ahí en la nevera". Y luego, volvió al estado de hiberación.
Bizcocho light de avena y aove

Receta de Kim:

Ingredientes:

~4 yemas
~8 claras
~150 grs. De avena bien triturada*
~125 ml. De aceite de oliva suave
~Edulcorante líquido 
~1 yogur natural desnatado
~1 pizca de sal
~1 cucharadita de extracto de vainilla
~Medio sobre de levadura química (tipo royal)

*Notas:

~La avena la utilicé a modo de harina. Trituré los copos de avena y luego los tamicé, quedándome con la parte más fina, pero si no tenéis o no os gusta o no os apetece, podéis sustituirla por harina integral.

~No os pongo cantidad porque a veces varía en función de la marca, suele poneros la equivalencia relacionada con el azúcar en el envase. También podéis usar edulcorante en polvo, pero endulza mucho menos. 

 ~También podéis echarle o no el extracto o si preferís, darle otro sabor añadiéndole ralladura y el jugo de un limón u otro sabor de extracto o emulsión que os guste.

Preparación:

~Precalentamos el horno a 180º y engrasamos nuestro molde.

~Montamos las claras con la pizca de sal y reservamos en la nevera.

~Batimos las yemas con el aceite y añadimos el yogur, batiendo de nuevo. A continuación, añadimos el edulcorante líquido (si lo tenéis líquido, si preferís en polvo, seguid leyendo más abajo). Añadimos el extracto de vainilla.

~Por otro lado, tamizamos bien la avena triturada, la levadura y,si habéis escogido edulcorante en polvo, lo tamizáis con estos ingredientes también. Añadimos a los ingredientes húmedos, simplemente mezclando, sin batir.

~Vertemos sobre nuestro molde y horneamos durante unos 35-40 minutos a 180º. A partir de los 35 minutos, es conveniente que vayáis vigilando para que no os quede seco, pinchando con un palillo.

~Sacamos y dejamos enfriar 10 minutos en el molde y sobre una rejilla. Pasado este tiempo, desmoldamos con cuidado y dejamos enfriar por completo sobre la rejilla.
~Nota:

~Podéis hacerle un glaseado, pero así está muy rico mojado en leche o en café. Recordar también que cualquier glaseado le añade calorías... Aunque Cuky lo hubiese llenado de glaseado para tapar ese olor y ese sabor a "sano" que tan poco le gusta al jodío...


~Valoración de Kim: (Porque el chef...ni olerlo...): Es un bizcocho muy fácil y rápido de hacer, y aunque sea light, resulta muy versátil, ya que, podéis cambiar muchos de los ingredientes por otros que sigan siendo light y os gusten más... Un yogur de limón, o de fresa, harina integral en lugar de avena, otro tipo de extracto,...
La verdad es que yo no noto el sabor a "sano", pero qué sabré yo, que no tengo olfato perruno...

~Calorías por ración (de 100 grs.): 310

~Os pueden parecer muchas calorías pero, si os paráis a ver las que lleva un bizcocho normal, no son ni la mitad de lo que suelen llevar. Además, debéis tener en cuenta que es un bizcocho libre de grasas como la mantequilla, y que el aceite de oliva es muy beneficioso. Además, tanto la avena como la harina no refinada resultan ideales para cualquier tipo de dieta, ya que aportan los hidratos de carbono necesarios para el día a día, sin ser azúcares de tipo simple, de más rápida absorción.


Una buena noticia es...¡¡Que ya acabé los exámenes!!. Así que, ahora tengo muuucho más tiempo para pelearme con Cuky y que salga de la cama y cocinar...
Espero que probéis este bizcochito y nos digáis qué os ha parecido.
Pronto nos tendréis por aquí con una nueva receta (porque pienso darle un chute de espabilina).

Entre tanto, id haciendo planes para San Valentín y disfrutad de estos días taaaaan entrañables de temporal en la que se rompe tu paraguas favorito por culpa del puñetero viento, o ves cómo la mar se come la playa, o cómo te crece una enorme mancha tipo-vaca en el culo tras haberte caído bajando una cuesta cuando granizaba..
Pero ya sabéis, disfrutad con moderación.

¡¡Besotes de osete a dieta!!

Honey Kiss.

Peace, Love & Music.