miércoles, 11 de diciembre de 2013

Christmas around the World (II): Asturias

Sentimos mucho haber tardado en publicar, porque queríamos haberlo hecho antes, ya que, la entrada de la semana pasada no tenía receta, y seguro que estabais deseosos de ver nuestro siguiente destino ;) Pero, yo estaba pocha, y Cuky, que es así de solidario, se puso pocho también. Uno por otro, no actualizamos ninguno... Qué juventud Y_Y''
Sin embargo, aquí estamos otra vez, "cuasi" recuperados y en nuestro siguiente destino gastronómico. Aunque esta vez nos quedamos muy cerca. Seguimos en España. Como habéis visto en el título, nuestro destino es nuestra tierrina =)
Y es que, no podíamos hacer un "Christmas Around the World" sin mostraros un postre muy típico de aquí. Sobre todo, muy típico de nuestra familia.(Teníamos que barrer pa'casa).
Algunos dirán que este postre es típico de aquí en Carnaval, (que también), pero en mi familia es tradición que mi abuela lo prepare todos los años por Navidades. Así que, todos los años por Navidades, esperamos con ansia sus famosas y ricas "casadielles". Aunque, para que la última frase pegase mejor con "casadielles" debería haber sido así: (...) "sus famoses y riques casadielles...". 



Hace no mucho, vi en un post de Raquel de "Churretes de Cocholate", que decía que para ella decir "mantecados" era como decir "Bilbado" o "Cola cado"... La entendí a la perfección, porque para mí decir "casadiellas"me suena igual de mal. A Cuky le pasa igual, se le trabuca la lengua porque ladra en bable cerrado, tan cerrado, tan cerrado, que no lo entienden ni los otros perros del barrio...Él dice que es un incomprendido, como Kurt Cobain...(me saca unas comparaciones este peludo que a veces, me mata).

Pues, esta es nuestra receta de hoy. Una receta muy, muy familiar. Porque esas recetas nos encantan. Las que son de casa de toda la vida. Las que se fueron pasando de generación en generación. Son las mejores recetas del mundo. Porque cada generación le va añadiendo y aportando algo nuevo y particular de su persona, y además tiene el cariño y el mimo con el que hace el postre una madre, una abuela, una hija...O todas juntas. ¿No es bonito?, ¿no os recuerda un poco a la Navidad?. Esa ilusión, ese entusiasmo, ese compartir, esa alegría, y esa sensación tan grata de estar con la familia. 



Por eso, hoy no os hablaremos de tradiciones típicas navideñas de Asturias. Os hablaremos de recuerdos típicos de nuestra familia. Esa clase de recuerdos que llevas siempre contigo, y que te vienen a la mente en momentos como Navidad, y que a veces echas de menos, no con pena, sino con alegría, porque no hay que lamentarse por algo que no tenemos, o por alguien que ya no esté, es momento de celebrar que pasó y que estuvo con nosotros. Eso es la Navidad. Buenos recuerdos, ilusión, celebración y alegría.

Una de las cosas que recuerdo de cuando era pequeña era cómo cuando había sopina para comer o cenar, mi abuelo me echaba vino en ella, (algunas diréis...¿vino?,¿de pequeña?, ¿pero cóooooomo?,...), y cómo le reñía mi abuela y le decía...:"Faustino, no le des vino a la guaja, que luego no crece", y así fue, sin llegar al metro sesenta que me quedé.



Recuerdo también cómo cada Navidad poníamos el árbol en el salón de casa. Un árbol que pegaba con el techo. No poníamos belén, pero el árbol tenía que verse desde dos calles más allá. Era un árbol enorme al que me encantaba ponerle los adornos y las guirnaldas, y llenarlo con spray de nieve...Casi siempre quedaba vacío por la parte de la ventana (la que no veíamos jaja). 
Nos gustaba también llenar las ventanas con plantillas con formas navideñas, que hacíamos con el mismo spray de nieve... 
Y sobre todo, recuerdo con mucho cariño cómo todas las noches del 24 y del 5, mi hermano y yo nos portábamos bien (todo lo que podíamos), y nos íbamos a dormir muy temprano dejando las zapatillas al lado del árbol, un cubo con agua, turrón y mazapanes para los reyes, y cómo al día siguiente, el caldero estaba vacío, el turrón casi acabado, y los papelitos de los mazapanes esparcidos por la mesa del salón... Y cómo debajo del árbol había regalos para todos, con su zapatilla encima. Ahora pienso..¿Cómo se arreglaban mis padres para meterse todo ese turrón y los mazapanes después de la fartura de la cena? (Y Cuky añade, ¿y el agua?).

Con mucho cariño, recuerdo también, y esto me hace muuuuucha ilusión todos los años, cómo, después de las uvas, todos corren a tirarme de las orejas y a decirme que soy un año más vieja. Porque sí, yo era una de esas primeras niñas del año. Aunque algo vaga, porque no nací hasta bien entrada la mañana.
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Casadielles de mi güelina:



Ingredientes para el relleno (o como dice mi güelina: "engrudo"):

-250 grs. de avellanas (La receta típica, o lo más común, es hacerlas sólo de nueces)
-300 grs. de nueces (podéis comprar, tanto las nueces como las avellanas, ya picadas, o picarlas en casa con el robot de cocina)
-Un chorrín de anís 
-200 grs. de azúcar blanco

Preparación:

Trituramos bien las avellanas y las nueces, pero no en exceso, sólo en trocitos muy pequeños, sin que llegue a ser polvo. Echamos el azúcar y vamos añadiendo el anís machacando la mezcla. Debe quedar una mezcla que, al apretar, se apelmace. Y reservamos.


Ingredientes para la masa:

-1 vaso y 1/2 de aceite de oliva
-1 vaso y 1/2 de vino blanco
-1/4 vaso de agua
-Una cucharadita de sal
-1 yema de huevo L
-1/2 sobre de levadura química
-1 kg y 150 grs. de harina


Preparación:

-Ponemos a calentar el vino a fuego medio, sin que llegue a hervir, tan sólo que caliente un poco. 

-Entre tanto, calentamos el agua en el microondas un poco para echar la cucharina de sal y que se deshaga en ella.

-Apartamos el vino del fuego y añadimos el aceite, removiendo un poco. A continuación, añadimos la yema, removiendo de nuevo, y la levadura. Batimos con una batidora normal para que la mezcla quede homogénea. No hace falta batir demasiado.

-Por último, hacemos un pequeño volcán con 1 kilo de la harina, dejando un hueco en medio para ir echando la mezcla líquida. Amasamos y añadimos poco a poco el líquido, amasando entre cada adición. Si tenéis encimera de mármol o similar, os va a venir muy bien amasar ahí. Añadimos el resto de la harina y lo que quede del líquido, y amasamos de nuevo. Hay que amasar unos 10 minutinos hasta que quede bien integrado todo y la masa sea esponjosa y elástica. Lo sabréis porque al hundir un dedo volverá a su forma. 
Es entonces cuando hacemos una bola y la cubrimos con un paño de cocina, dejándola reposar 30 minutos aproximadamente.


-Una vez transcurrido este tiempo, procedemos a cortar una porción pequeña, dejando tapado el resto de la masa para que no se endurezca con el aire. Esta porción de masa que cortamos será la que comencemos a trabajar.

-Extendemos con un rodillo dejando una capa fina, y el ancho solemos hacerlo a ojo, suele ir al gusto, pero más o menos imaginaros unos 10-11 cm de ancho. Para que los extremos queden rectos, cortaremos con un cuchillo.
Ponemos un par de cucharadas del relleno sobre la masa, dejando un poco de espacio desde el principio de la misma. Apretamos el relleno y damos la 1ª vuelta con cuidado de que no se esparza. Esto es muy importante, porque si se esparce, se chafa toda la masa, y además, puede abrírseos una casadiella en el aceite al freír y estropearlo todo. En caso de que eso os ocurra, debéis cambiar el aceite antes de meter más a freír. Deberemos dar otra vuelta más. Apretamos los extremos y el lateral abierto con el tenedor, cerrándolo bien para que no se abran y vamos colocando cada casadiella hecha sobre una superficie enharinada.


-Cuando las tengamos listas, ponemos a calentar abundante aceite en una sartén (es mejor que sea bastante profunda), tiene que estar muy caliente, casi al máximo, pero deberéis prestar especial atención a esto para que no se os quemen. Dejáis que se doren por un lado, dais la vuelta, y cuando estén doradas por completo, las sacáis y las dejáis sobre un plato con servilletas o papel de cocina debajo, para quitar el exceso de aceite. Espolvoreáis con azúcar aún calientes.


Teníamos un vídeo que le habíamos hecho a nuestra güelina en plena acción, haciendo un par de casadiellines, para que veáis cómo era, que como dicen "vale más una imagen que mil palabras", pero no sabemos por qué, blogger no nos quiere y no nos deja subir el vídeo. Cuky está intentando ajustar cuentas con él, pero de momento van: Blogger 8-Cuky 0, así que, como no sé en qué acabará la cosa, os dejamos unas imágenes del vídeo (sentimos que no se vean con claridad), para que os ayude un poco más a la hora de hacerlas. De todas formas, cualquier duda que tengáis, no dudéis en consultárnosla.
Prometemos hacer un paso a paso más detallado próximamente. 

Nota: Salen unas 4 docenas de casadielles, del tamaño que os dijimos.


Todo lo que os hemos contado, además de cómo mi padre se atragantaba siempre con las uvas, (porque las mete todas en la boca a la vez), cómo mi hermano las comía siempre sin pepitas, la sopa de marisco típica de la Navidad de mi abuela, el ver el juego de la oca repetido, farmacia de guardia, y acostarnos tarde porque es Navidad, la celebración del cumple con mis primos, los regalos, los recuerdos de los que están y los que no... Y los recuerdos que formaré ahora con mi familia, son los que hacen que la Navidad sea cómo es.
Y a vosotros, ¿la Navidad también os trae buenos recuerdos?, ¿os animáis a contarnos alguno y así compartir esa ilusión de Navidad?. =)

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El jueves por la mañana publicaremos la lista provisional de participantes en el sorteo, y el viernes la lista definitiva junto con el ganador/a del mismo.
Muchísimas gracias a tod@s por participar, sois como un osito relleno de chocolate...Tierno por fuera, jugoso y chocolateado por dentro...(mmmmmm) ^_^

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(Al cierre del post, Cuky sigue peleándose con blogger...Desconozco el resultado de la pelea, pero los datos no son muy halagüeños. ¿Quién ganará?)



Honey Kiss. 


Peace, Love & Music.